Helena+ mi pequeño gran milagro =Cositasdemamis

Me llamo Helena. Tengo 37 años (casi 38). Soy mamá de un pequeño gran milagro de 13 meses y presidenta de la Asociación Red Nacional de Infértiles.

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Cuando mi pareja y yo decidimos que queríamos ser papás, nunca se nos pasó por la cabeza lo complicado y difícil que iba a ser todo…

Nuestro primer año de búsqueda fue divertido. Sin agobios, sin prisas, sin preocupaciones.

Y de repente, un día me di cuenta de que el periodo se retrasaba y me hice un test de embarazo. Positivo!!!!!

La felicidad que nos inundó no puedo explicarla con palabras. Estaba embarazada, íbamos a ser papás…

Con 6 semanas de embarazo, fuimos a consulta ginecológica privada. No podíamos esperar hasta la semana 12 en que teníamos nuestra primera cita en la seguridad social.

Todo empezó de maravilla. Mirad, aquí está, es este puntito, medidas ok. Vamos a escuchar el corazón!! Y lo oyes. Oyes el ruido del corazón. Boom, boom, boom…no sé expresar lo que sentí. Y de repente el ginecólogo puso mala cara y nos dijo que algo no iba bien.

¿Cómo? ¿qué? ¿por qué? Pero si estoy escuchando el latido del corazón! pero nos dijo que el ritmo de su corazón es muy diferente al de los adultos, mucho más rápido y ¡¡¡que no se escucha!!!! Que lo que oíamos era mi corazón. Mi corazón. ¿Y el suyo? ¿Dónde está el latido del corazón de mi bebé? ¿qué está pasando aquí? No entendía nada.

Y de repente comprendí lo que me estaba diciendo. Y sentí una hostia en la cara tan fuerte…tan, tan fuerte…

Tuvimos que esperar unas dos semanas. Dos largas semanas sin saber, sintiendo que nuestro bebé se marchaba y suplicándole que se quedara.

Pero se fue.

Y ahí comenzó mi bajada a los infiernos.

Comenzaron a decirme la maldita frase de “mujer legrada, mujer embarazada”. La familia, las vecinas, las amigas…(fuimos tan felices al saber que estaba embarazada que aún sabiendo que siempre hay un riesgo, dimos la noticia. Nunca pensamos que “nos tocaría a nosotros”)

Y yo me lo creí. Me creí la maldita frase. Mi corazón se la creyó. Y lo peor, mi mente se la creyó. Así es que todo mi ser comenzó a esperar volver a quedarme embarazada. Porque “mujer legrada, mujer embarazada”.

Pero no, el embarazo no llegó.

Fuimos al ginecólogo y comenzaron a hacernos pruebas.

Resultados: Yo, trompa obstruida (sólo tengo una trompa y un ovario). Él, oligozoospermia y poca movilidad.

Nos mandaron directos a reproducción asistida.

Pasaron los meses, visitas a Son Espases, y por fin 10 meses después comenzamos nuestro primer tratamiento de reproducción.

No funcionó.

Fue un golpe muy duro. Sinceramente, yo pensé que una vez que estuviéramos en manos de los médicos y gracias a la ciencia, todo sería fácil. Llegar y besar el santo, que suele decirse. Inocente…

Porque no. Todo es mucho más complicado.

El tiempo pasaba y yo ya estaba mal. Muy mal.

Dejé de salir de casa. Ver mujeres embarazadas me dolía. Sé que es un sentimiento irracional, pero era mi sentimiento.

Dejé de ver la tele. No podía con los anuncios de bebés.

Lloraba. Lloraba por todo. Lloraba por nada.

Comencé a tener mucha rabia, mucha pena, mucha tristeza. No era justo, ¡no era justo!

Mi entorno no supo/no pudo acompañarme en mi dolor.

Las frases que me decían para animarme no eran las más oportunas.

“Tienes que relajarte o no te quedarás embarazada”, “¿te merece la pena tanto esfuerzo?” “¿seguro que quieres quedarte embarazada?”, “no estés triste, mejor haberlo perdido ahora que más adelante”, y la mejor de todas, me llegaron a decir que no salía de casa porque tenía un problema de sociabilización y que lo enmascaraba con la búsqueda de mi bebé. Y que si había pensado que con un hijo había que salir a la calle sí o sí. ¡¡¡Toma ya!!! Y esto avalado por una amiga psicóloga a la que habían consultado. En fin…no voy a explicaros en estos momentos como soy, pero puedo aseguraros que tengo amigos, muy buenos amigos, que salgo a la calle cada día y que hasta me relaciono con otra madres, jajaja.

Una vez recuperado el cuerpo de la invasión de hormonas necesarias para el tratamiento, volvimos a intentarlo.

Esta vez funcionó. ¡Me quedé embarazada! Cómo lloramos con la noticia…

Teníamos miedo, pero estábamos felices. No fue la felicidad del primer embarazo. Ya no había inocencia. Había mucho miedo, pero aún así, había mucha ilusión.

Unas semanas después comencé a manchar. Mi mundo volvió a desmoronarse. Estuvimos dos semanas con ecografías de control para ver la evolución.

Pero no pudo ser…

Supliqué a mi ginecóloga que por favor nos hiciera pruebas de abortos de repetición. Y nos las hicieron.

Me encontraron un problema de trombofilias y me mandaron pincharme heparina. Comencé a pincharme un mes antes del tercer tratamiento.

Nuestro último tratamiento.

Así lo habíamos decidido.

En la consulta en la que pedí que me hicieran las pruebas nos dijeron que sería casi imposible quedar embarazada con la calidad espermática de Dani. Nos recomendaron optar por la donación de semen.

Dani dijo que sí. Sin pensarlo. Lo que hiciera falta.

En aquel momento yo no fui capaz de superar el duelo genético.

Por ese motivo hablamos y decidimos quemar nuestro último cartucho en la seguridad social y luego parar. No optaríamos a la donación.

Y esta última y tercera ICSI volvió a funcionar. ¡¡Volvía a estar embarazada!!

Dos días después de la gran noticia me ingresaron por una hiper estimulación ovárica grave que me tuvo en el hospital 34 días muy, muy fastidiada. Tuve que pasar por mucho dolor, pero lo peor fue, sin duda, las tres “amenazas” por parte del equipo médico de parar el embarazo si yo no mejoraba. Era él o yo. Angustioso es decir poco…

Milagrosamente yo mejoré las tres veces. Luego volvía a empeorar, pero mi cuerpo ganaba tiempo, le daba tiempo a él.

Finalmente, me estabilicé y nuestro pequeño gran milagro aguantó. Se sujetó fuerte, fuerte a su mami y 9 meses después vino al mundo!!!

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¿Y por qué crear una asociación de personas infértiles si yo ya soy mamá, si ya he cumplido mi sueño?

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Es sencillo…

Durante los más de cuatro años que duró nuestra lucha pasé momentos malos, malísimos. Caí en un pozo negro muy profundo del que no podía y no quería salir.

Encontré en internet a otras mujeres en mi misma situación. Ellas me devolvieron a la vida, me ayudaron a salir.

Saber que no estaba sola, que otras mujeres sentían exactamente lo mismo que yo, que no era un bicho raro, que podía hablar y expresar mis sentimientos sin ser juzgada, sin recibir consejos dolorosos…

Hablé con dos compañeras de camino y decidimos poner en marcha la asociación.

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La Asociación Nacional Red de Infértiles quiere ser un espacio de encuentro, que sirva para dar apoyo, aliento, ganas, fuerza y sobretodo esperanza a todas esas mujeres valientes y luchadoras que cada día se levantan para seguir adelante con un solo objetivo: el de tener a su bebé en brazos.

Además, la Asociación Nacional Red de Infértiles tiene la pretensión de normalizar la infertilidad, de romper con los prejuicios que existen alrededor de ella y de dar a conocer la reproducción asistida como un aspecto más de la medicina.

Con estos dos objetivos, desde la asociación hemos puesto en marcha toda una serie de acciones. Por ejemplo, hemos organizado encuentros en diferentes ciudades españolas dónde las parejas infértiles se pueden conocer y compartir dudas y experiencias. Bajo el nombre de “café de los sueños”, las personas interesadas disfrutan de la compañía de otras que están pasando por el mismo proceso. Además, contamos con descuentos en clínicas de fertilidad, colaboración con distintos profesionales para que puedan resolver dudas de las asociadas vía mail y otros servicios; estamos creando un foro online para resolver dudas e inquietudes y estamos comenzando a organizar charlas y grupos de apoyo a nivel nacional, bajo el nombre de “maternidades invisibles”.

En estos momentos, está a punto de comenzar un ciclo de charlas en Menorca. (El 14 de noviembre en Ciutadella y el 28 de noviembre en Mercadal)

Cómo siempre decimos “no podemos hacer desaparecer la infertilidad, pero sí podemos conseguir que el camino a transitar sea más fácil y llevadero”

Si quieres contactar con nosotras, puedes hacerlo a través del siguiente mail:

hola@redinfertiles.com, consultar nuestra página web www.redinfertiles.com

También estamos en Facebook y Twitter.

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12 respuestas a Helena+ mi pequeño gran milagro =Cositasdemamis

  1. Helena dijo:

    Gracias, Leti. Gracias por contar mi historia y darle voz a la asociación.
    Son estas pequeñas cosas las que poco a poco harán que la infertilidad se normalice y que la sociedad entienda y comprenda lo que se vive, lo que se siente y lo que se sufre.
    De nuevo, gracias.
    Un abrazote,
    Helena

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  2. totcriansa dijo:

    Hacéis un trabajo maravilloso, tu eres maravillosa. Me siento feliz de haberte conocido y haber pasado muchas tardes de MAM juntas. Te quiero Helena 😘

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    • Helena dijo:

      Y yo feliz de haber pasado esas tardes contigo…
      Tú también haces un trabajo maravilloso. Eres la hadita de la lactancia en Menorca. He aprendido mucho a tu lado!!!!!!
      Yo también te quiero. Muack!

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  3. Carmen dijo:

    Qué valiente Helena,te admiro

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  4. Hannah dijo:

    Ay mi niña! Qué decirte? Que eres una luchadora, una guerrera y una valiente por salir del armario y dar cara, otras no somos capaces, no nos atrevemos….
    Que te merecias ese pequeño milagro, que ya no es tan pequeño jajajaja.

    Un besazo para los 3

    Hannah

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    • Helena dijo:

      Mi querida Hannah…
      No me hables de valientes. Nuestro camino no ha sido nada al lado de lo que habéis tenido que vivir y soportar vosotros…
      Valientes somos todas las que luchamos por conseguir nuestro sueño dejándonos el alma en ello.
      Valientes somos las después de un tiempo de lucha lo conseguimos.
      Valientes son las que por desgracia deciden parar porque no pueden más sin encontrar a su niño…
      Valientes somos todas.
      Un besazo enorme, mi niña.

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  5. Guerrera y campeona…. yo no sé si hubiera podido, aunque la vida me ha demostrado que nunca sabes hasta donde puedes llegar cuando la vida te pone a prueba.
    Precioso post

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    • Helena dijo:

      Uy, claro que hubieras podido.
      La fuerza te sale. No sé de dónde sale, pero sale, te lo aseguro.
      Puedes estar derrotada, hundida, sin querer levantarte de la cama, pero sigues luchando por conseguir tener a tu hijo contigo.
      Aunque no quiero olvidarme de esas mujeres y hombres valientes que un día, con todo el dolor de su corazón, dejan de luchar…
      Ellos sí que son valientes porque tomar esa decisión desgarra el alma.
      Un abrazo y gracias por comentar!!!!

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  6. InsolitaPez dijo:

    Jo, no sabia tu historia entera. Me has emocionado mucho. Me alegra tanto que al final hayáis conseguido vuestro milagro.
    Que fuerte las frases que hay que oír y lo que tenemos que aguantar…lo de que quieres tener un niño para salir y sociabilizarte…no hay palabras. Y es que yo estoy segura que solo las chicas que pasamos por esto sabemos lo que es y lo que se sufre y la cantidad de sentimientos encontrados y montañas rusas por las que pasamos.
    Un beso preciosa y me alegro mucho por vosotros¡¡

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    • Helena dijo:

      Hola!!
      Qué alegría leerte por aquí…
      Igual me he explicado mal. Lo que me dijo mi “amiga” es que yo no quería tener un hijo. Que mi problema es que no quería relacionarme con la gente y prefería estar encerrada en casa. Y había buscado la excusa de tener un hijo y de que no lo conseguíamos para poder estar encerrada. ¿Qué te parece? En fin…

      La verdad es que es complicado ponerse en la piel de una persona que está sufriendo, da igual cual sea su problema. Es complicado.
      En nuestro caso, tenemos el hándicap de que la infertilidad es un tema “tabú” del que nadie quiere hablar.
      Así es que nos toca a nosotras como asociación romper con esta barrera. Dar a conocer la infertilidad. Lo que es, lo que se vive, lo que se siente…
      Y en eso estamos…

      Un besazo muy grande!!!!!!!!!!

      Le gusta a 1 persona

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