María José + Tejiendo la red= Cositasdemamis

Yo siempre fui madre. Yo ya me sentía madre cuando con 8 o 9 años simulaba a escondidas una barriga de embarazada frente el espejo. Y no es que fuera una niña que jugara con muñecas a hacer de mamá, no. Yo no jugaba a ser mamá, yo sentía que era mamá y que algún día tendría un bebé en brazos al que poder entregar todo el amor que tenía dentro.

Hace años tomé una de las decisiones más importantes de mi vida, dejar mi “futuro” profesional en la investigación para poder disfrutar de una “vida”, así sin más. Esa decisión y la persona que me apoyó incondicionalmente en esos momentos y que dejó todo por seguirme, me trajeron hasta Menorca (creo que algo o alguien más me trajeron hasta aquí). Esta isla me ofreció el momento y el lugar perfectos para buscar a mi bebé, era un paso que deseaba dar pero que al mismo tiempo despertaba miedos muy profundos en mí. Cuando deseas intensamente algo, tienes tanto miedo a perderlo….y así empezó mi embarazo, con tanto miedo a perder la vida que crecía en mí, con tanta incredulidad porque no creía que fuera real lo que estaba viviendo, que no le dije a nadie que estaba embarazada hasta que no pasó el tiempo y la ecografía confirmó que el bebé estaba completamente sano. El miedo no sólo estaba en mí, sino también se reflejaban en el espejo de las pupilas de mi compañero. Aunque su miedo provenía de un camino más oscuro y doloroso que el mío. No siempre necesitas andar un camino para conocerlo, si prestas mucha atención a lo que reflejan los ojos de quienes te rodean, si escuchas con curiosidad sus palabras y te conectas con sus emociones también puedes aprender de su camino y de sus duelos.

Explorar0001 (2)

Durante el embarazo de Gael leí, leí y leí (ninguna novedad puesto soy devoradora de libros profesional), investigué, me conecté con la nueva vida que crecía en mí, me cuidé, lo cuidé. Luché por él, por darle el embarazo y el nacimiento que mi niño mágico se merecía, luché contra aquellos que quisieron hacer negocio de mi salud, mi embarazo y mi parto, contacté con mujeres sabias que me animaron a guiar mis pasos hacia lo que mi intuición me pedía, busqué hasta debajo de las piedras unas hadas madrinas que ayudaran a nacer a mi hijo y unas hermanas de sangre que me acompañaran en mi parto. Costó mucho pero al final las encontré (o ellas nos encontraron a nosotros), y me acompañaron durante el resto de mi embarazo. Fue un placer poder contar con ellas, sentirme protegida y acompañada con amor, respeto, implicación y profesionalidad. Es un orgullo saber que mujeres tan increíbles forman parte de mi vida y de la de mi familia.

El día en que nació Gael descubrí la “loba” que llevo dentro, el torrente de energía que tengo dentro de mí, mi poder. Ese día supe que era la mejor madre mamífera que podía tener mi hermoso y guerrero bebé mamífero. Ese día me di cuenta que tenía a mi lado al mejor padre para mis hijos y un sabio compañero. Ese día pasé de hija a madre, pasamos de pareja a familia. Ese día todo en mí cambió. Ese día y ese parto me abrieron a otro nivel de conciencia, a un limbo donde el amor y el miedo se dan la mano, donde la vida y la muerte se miran de frente, donde el límite entre lo terrenal y lo espiritual se desdibuja. El parto de Gael fue una experiencia transformadora, hermosa y dura.

camara kodak 001 (3)

El primer año con Gael fue puro enamoramiento, no podía dejar de mirarlo, de tocarlo, de olerlo, de soñarlo, de estar junto a él. Este camino me ha regalado mucho amor, muchísimo, un amor tan grande que no hay palabra que pueda describirlo, también muchas risas, mucha teta, muchos abrazos, muchos descubrimientos, pero también ha implicado una dura lucha, agotamiento, dudas y mucha soledad. Por eso siempre digo que en la maternidad no sólo hay luces, sino también sombras. Por eso hay que poder hablar de ellas con total normalidad y vivirlas con conciencia para poder visibilizarlas, sacarlas a la luz. Yo viví una maternidad con sombras. Sufrí durante mi postparto y el primer año de crianza, lo recuerdo como mi año “negro”, un año viviendo en una nebulosa de recuerdos y sensaciones físicas, oscuridad, calor, dolor de pezones, balanceo continuo, soledad (mucha soledad), miedos, pérdida de identidad, ausencia de libido.

100_1551 (2)

Esta crianza tan intensa me ha enseñado que necesitamos una tribu donde poder criar y acompañar a nuestros hijos. Esto no sólo mejora la calidad de vida de la persona que cuida al bebé, sino que también mejora la calidad de vida del bebé al ofrecerle un mayor número de vínculos emocionales. Cuando hay necesidades físicas, psicológicas o sociales que no se cubren, la salud física y psicológica de la madre y del bebé se ven afectadas.

Durante mi vida he tenido la fortuna de estar rodeada de mujeres muy diferentes, con diversas versiones de la maternidad. Mi vivencia como madre me ha hecho querer saber cómo viven su maternidad otras mujeres y preguntarme, ¿qué ocurre cuando en la maternidad se viven situaciones especiales que agudizan el dolor y aumentan las tinieblas?, ¿qué pasa con las maternidades invisibles?

Necesitamos tejer una red de profesionales que sostenga a las mujeres y a las familias durante momentos críticos de la maternidad: embarazo, infertilidad, parto, pérdidas gestacionales o perinatales, lactancia materna, duelo, puerperio, crianza, conciliación laboral y familiar, pareja, sexualidad, etc. Necesitamos visibilizar las necesidades de cada familia para que ninguna familia se quede desprotegida y favorecer la salud bio-psico-social de estas familias y de las nuevas generaciones de mujeres madres y bebés.

Yo quiero aprender de todas y cada una de las mujeres y madres que compartís conmigo vuestras historias, quiero acompañaros en el camino de vuestras maternidades, quiero ayudaros a dar luz a las sombras, quiero estar a vuestro lado escuchando vuestras historias, llorando o riendo juntas, cantando o escribiendo, quiero ser vuestra hermana. Quiero rodearme de mujeres sabias, guerreras, valientes, amorosas, creativas, transgresoras, solitarias, enojadas, doloridas…mujeres. Así que aquí estoy, tejiendo la red.

tejiendo amor (2)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a María José + Tejiendo la red= Cositasdemamis

  1. mamífera dijo:

    Que bonitas tus palabras, cuánta comprensión del dolor ajeno. Como tu, siempre me he sentido e imaginado madre. No he querido hacer grandes cosas con mi vida aparte de criar a mis hijos. Y la vida me lo ha puesto difícil con la infertilidad y las pérdidas gestacionales. Por eso, te quiero agradecer que te acuerdes de nosotras, las madres invisibles, gracias ❤

    Le gusta a 1 persona

Déjanos tu comentario, pregunta o duda. Encantadas te responderemos!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s